Esta tarde charlando, me dijeron que les gustaría saber sobre las propiedades y beneficios del vino Blanco.

El vino tiene numerosos beneficios para la salud, lo que se debe principalmente a la presencia de resveratrol en su composición, un fuerte antioxidante que se encuentra presente en la piel y semillas de las uvas que producen el vino. Además, otros polifenoles presentes en la uva, como los taninos, cumarinas, flavonoides y ácidos fenólicos, también tienen beneficios para la salud.

Cuanto más color cobrizo, mayor es la cantidad de polifenoles, por lo que el tinto es el que tiene mejores propiedades.

Los principales beneficios para la salud de esta bebida son:

  • Reduce el riesgo de aterosclerosis, ya que contribuye al aumento de los niveles de HDL (colesterol bueno) e inhibe la oxidación de LDL (colesterol malo) en las arterias.
  • Reduce la presión arterial al relajar los vasos sanguíneos.
  • Previene la aparición de cáncer por sus propiedades antioxidantes que combaten los radicales libres.
  • Reduce la inflamación de enfermedades crónicas como artritis o problemas de la piel, debido a su acción antiinflamatoria.
  • Previene el desarrollo de trombosis, ictus, ya que tiene una acción antitrombótica, antioxidante e inhibidora de la agregación plaquetaria.
  • Reduce el riesgo de problemas cardíacos, como un ataque cardíaco, al combatir el colesterol, reducir la presión arterial y diluir la sangre.
  • Mejora la digestión aumentando la producción de jugo gástrico, estimulando la vesícula biliar y mejorando la digestión de carbohidratos.

De color dorado y sabor ligero y afrutado, el vino blanco se sirve generalmente a menor temperatura y, por tanto, a diferencia del tinto, se aprecia más durante los meses calurosos del año.

Para demostrar que, incluso en el calor, la bebida no abandona la mesa, hemos recopilado algunas características del vino blanco:

1. El vino blanco, como el tinto y el rosado, también aporta beneficios para la salud, ligados al hecho de que la bebida tiene un bajo contenido calórico, alto contenido en polifenoles y acción antioxidante.

2. Para elaborar una botella de vino blanco se utilizan aproximadamente 1,2 kg de uva.

3. Los tipos de vino blanco se dividen en: seco, demi-sec (seco ligeramente endulzado), suave (seco endulzado artificialmente), licor (muy dulce) y espumoso (la diferencia entre los dos últimos es que el el vino espumoso es un vino espumoso con menos presión).

4. La clasificación del vino como seco o dulce está directamente relacionada con su tiempo de fermentación: cuanto más tarda, mayor es la transformación del azúcar en alcohol etílico y, por tanto, más seco es el vino.

5. Los vinos blancos se sirven a una temperatura más baja que el resto de vinos, oscilando entre los 8 y los 10ºC. Cuanto más baja sea la temperatura del vino blanco, más afrutado tendrá un sabor.

6. En todos los casos, la copa debe sujetarse por el tallo, no por el cuerpo, evitando así que el vino se caliente y permitiendo la visualización de su claridad. Es importante recordar que, a la hora de servir, el vino no puede superar la mitad de la copa, que en el caso del vino blanco suele ser más bajo y menos ancho que los demás.

7. El vino blanco también se puede elaborar con uvas tintas, porque lo que da color a la bebida es la piel de la uva, no la pulpa. Así, en la elaboración de vino blanco, se descarta la piel.

8. Los vinos blancos elaborados con uvas blancas se denominan “blanc de blancs”, mientras que los elaborados con uvas tintas se denominan “blanc de noir”.

9. La uva blanca más extendida en el mundo es la chardonnay, de la que los vinos que se elaboran son generalmente más corpulentos y cuyo sabor puede variar desde el más delicado hasta el más intenso.

10. Tradicionalmente, el vino blanco es excelente para acompañar platos a base de pescados y mariscos, pero también ensaladas y postres, ya que es un vino más ligero.

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